
Hueles a jazmín y vainilla, como lo que tengo y lo que nunca compré. Y me encanta cuando sonríes. Porque no sueles hacerlo muy a menudo. Creo generalidades por tu barba y reniego de las clases por el humo fluor de tus orejas. Me creas necesidad cada domingo (repasando el séptimo periódico). Me gusta ser tu niña. Enseñarte menos que tus sumas y conocer a don Quicio. Y a la facilidad para sacarme de él.
Por ti he dejado de pensar en musas y en canciones. He creído en la verdad. Y a está situación le sobra polvo.
Y cocer un par de patatas, que las nuestras ya son puré.
Por ti he dejado de pensar en musas y en canciones. He creído en la verdad. Y a está situación le sobra polvo.
Y cocer un par de patatas, que las nuestras ya son puré.