3 de marzo de 2009

Clave-litos











Empuja un movimiento lento, sin miedo a que se tuerza.
Pulsa la nieve con tensión, agarrótate las manos, cruza los dedos, mira...
Enchufa la oreja a la melodía, créete una experta en lo que te dé la gana.
Colúmpiate en el tobogán, cae hasta abajo. Subirás mientras respiras.
Memoriza aquellos dálmatas que se revolvían en unos viejos pentagramas.
Trágate un reloj y deja que te guíe. Trágate otro y corre.
Clava el pie en el suelo, salta y suelta. No cierres los ojos.
Siente lo que te apetezca, cómo sonreías aquel día...
Los sostenidos son los artificiales pero enséñales.
Dale tu silencio y cállale.
Luego sigue tocando, tatúame tu clave y yo te muerdo la mía
sigue tocando hasta que todo tu vacío sólo sea música.

1 comentario:

javier dijo...

anonadado me dejas, tanto como cuando empujabas aquellas teclas, no tienes un don, tienes más de uno...